6° Encuentro Internacional hacia una Educación Humanizadora

12, 13 y 14 de Enero de 2018 en el Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas


Documento Fundacional

“Espiritualidad y afectividad para un Aprendizaje Intencional” es el lema convocante del VI Encuentro Internacional “Hacia una Educación Humanizadora” organizado por la Corriente Pedagógica Humanista Universalista (Copehu) que se llevará a cabo los días 12, 13 y 14 de enero de 2018 en Parques de Estudio y Reflexión Punta de Vacas, (Cordillera de los Andes, Mendoza, Argentina).

¿Por qué pensamos y repensamos el tema de la espiritualidad en relación a los ámbitos de aprendizaje?

Precisamos comprender que, como educadores y educadoras, influimos en gran parte del proceso del desarrollo personal de los y las estudiantes. Un proceso que no se trata meramente de la apropiación de contenidos intelectuales, sino de un proceso integral (intelectual, emotivo, motriz). Desde nuestra vocación educativa acompañamos a esas generaciones, brindándoles las herramientas necesarias para su desenvolvimiento en el mundo.

En nuestra tarea diaria como educadores percibimos que en las nuevas generaciones existe una búsqueda por una manera de solucionar las cosas, una manera de ver la vida, una filosofía, un pensamiento, que no está en las religiones tradicionales, sino que se trata de una búsqueda que se direcciona hacia los espacios de la interioridad. La espiritualidad tiene que ver con ese contacto y cuando uno accede a ese espacio interno uno empieza a transformarse. Desde ahí conectamos con lo mejor de uno mismo y de los demás. De este modo, nos vamos encontrando y construyendo colectivamente.

En la actualidad la educación en general presenta diversos desafíos. Nos encontramos frente a la problemática de la violencia expresada en sus distintas formas y de modo cada vez más cruel. Hoy observamos que en el aula se compite entre pares, hay que ser mejor que el otro, se fomenta el individualismo. El maltrato está a la orden del día, se estigmatiza al otro por ser de una cultura diferente, por elegir una alimentación diferente, por temas de género, físicos o de orientación sexual, o por ser de otra religión ¿Hasta cuándo como educadores seguiremos teniendo una mirada naturalizada sobre estas situaciones como si fuera “normal” que sucedan dentro del aula?

Desde nuestro punto de vista, creemos fundamental para la expresión de un paradigma educativo realmente nuevo, la creación de atmósferas espirituales de libre elección, sin imposiciones. Atmósferas en las que niños y niñas -así como jóvenes y adultos- puedan aprender un pensar relacionante, aprender a desarrollar su afectividad y sus capacidades físicas, aprender a conocer y desarrollar su mundo interno, a conectar con sus guías internos, a preguntarse y encontrar las propias respuestas a los grandes temas de la inmortalidad y lo sagrado, de la existencia y su sentido, libremente y en conjunto con sus pares.

En este punto nos apoyamos en las propuestas y experiencias de El Mensaje de Silo. ¿De qué espiritualidad estamos hablando?

“Nuestra espiritualidad no es la espiritualidad de la superstición, no es la espiritualidad de la intolerancia, no es la espiritualidad del dogma, no es la espiritualidad de la violencia religiosa; es la espiritualidad que ha despertado de su profundo sueño para nutrir a los seres humanos en sus mejores aspiraciones.”

Creemos que desde esta espiritualidad puede surgir el sentimiento de “Comunidad” en los ámbitos educativos, el sentimiento de lo colectivo, de lo conjunto que nos potencie desde lo mejor como seres humanos.

Este próximo encuentro en el Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas nos invita a reflexionar en búsqueda de nuevas respuestas; a ubicarnos en ese espacio interno para desde ahí preguntarnos cómo aportar a la construcción de un nuevo paradigma educativo a partir del aprendizaje intencional; a contribuir a esa nueva mirada que potencie una sensibilidad no-violenta.

Precisamos, juntos, acercarnos al sentido de una nueva espiritualidad, que es el núcleo del paradigma educativo que proponemos, y que en las más distintas latitudes ya nos da señales.

Nos encontraremos una vez más en las cadenas montañosas para esa reflexión profunda y conjunta por la búsqueda de las respuestas que necesitamos realmente. Equipo organizador Copehu - VI Encuentro Internacional “Hacia una Educación Humanizadora”

Encuadre General

Condiciones para el Diálogo (extracto “Habla Silo”)

Podemos tomar al diálogo como una relación de reflexión o discusión entre personas, entre partes. Sin abundar en rigorismos, conviene acordar ciertas condiciones para que exista esa relación o para que se siga razonablemente una exposición. Así, para que un diálogo sea coherente es necesario que las partes: 1. coincidan respecto al tema fijado; 2. ponderen el tema en un grado de importancia similar y 3. posean una definición común de los términos decisivos usados.
Si decimos que las partes deben coincidir en la fijación del tema, estamos aludiendo a una relación en la que cada cual tiene en cuenta el discurso del otro. Por lo demás, la fijación de un tema no quiere decir que éste no admita transformación o cambio a lo largo de su desarrollo, pero en todos los casos cada una de las partes debe saber mínimamente de qué está hablando la otra.
Al decir, en la siguiente condición, que debe existir una ponderación o grado de importancia parecido, no estamos considerando una coincidencia estricta sino una cuantificación aceptable de la importancia que el tema tiene, porque si éste recibe una ponderación de primer orden para una de las partes y para la otra es trivial, podrá haber acuerdo sobre el objeto tratado pero no sobre el interés o función con que cumple el conjunto del discurso.
Finalmente, si los términos decisivos tienen definiciones distintas para las partes, se puede llegar a alterar el objeto del diálogo y con ello el tema tratado.
Si las tres condiciones anotadas son satisfechas se podrá avanzar y se podrá estar en acuerdo o desacuerdo razonable con la serie de argumentos que se expongan. Pero existen numerosos factores que impiden el cumplimiento de las condiciones del diálogo. Tomaremos en cuenta algunos factores predialogales que afectan a la condición de ponderación de un tema dado.
Para que exista un enunciado es necesario que haya una intención previa que permita elegir los términos y la relación entre ellos. Esta intención previa al discurso pone el ámbito, pone el universo en el que se plantean las proposiciones. Tal universo, no es genéticamente lógico; tiene que ver con estructuras prelógicas, predialogales. Otro tanto vale para quien recibe el enunciado. Es necesario que el universo de discurso coincida entre quien enuncia y quien recibe la enunciación. De otro modo puede hablarse de no coincidencia del discurso.
Cuando se establece un diálogo cada una de las partes puede tener intenciones diferentes y apuntar a objetivos distintos y, por sobre todo, cada cual tendrá sobre el tema mismo una apreciación global en torno a su importancia. Pero esa “importancia” no está puesta por el tema sino por un conjunto de creencias, valoraciones e intereses previos, por tanto, no existe diálogo completo sino se considera a los elementos predialogales en los que se basa la necesidad de dicho diálogo.

Educación y Modelos de Vida

Las niñas y niños buscan modelos para afirmar su yo, pero los modelos que hoy vemos tienen relación con la farándula, el deporte, entre otros, que no necesariamente entregan imágenes de mujeres y hombres que sean un aporte a la humanidad. La historia está contada desde los personajes que han generado guerras, poco se habla de Gandhi, Martín Luther King, Malala, Silo, entre otros líderes que han impulsado proyectos humanos y no violentos. ¿Cómo llevamos al espacio educativo otro tipo de referentes?

Educación y Espiritualidad

Las nuevas generaciones son constructoras de futuro, son las que tienen la posibilidad de hacer el mundo desde lo mejor de cada uno. Somos los adultos quienes debemos entregar las herramientas para que puedan conectar con su propósito sagrado y hacer su aporte a la humanidad. Nosotros debemos ir al mundo interno con ellos, conectar con esa espiritualidad libre, que nos expresa comprensiones que luego traemos para transformar lo que la externalidad ha dejado en la Tierra. ¿Qué podemos hacer para que niñas, niños y jóvenes conecten con lo mejor de sí y puedan desplegar sus propósitos libremente?

Aprendizaje y afectividad

Nuevos paradigmas educativos que valoran la afectividad. Creación de atmósferas espirituales y afectivas de libre elección. Afectividad para el pensar relacionante, el auto aprendizaje y el aprendizaje en conjunto. Rol del educador en la creación de atmósferas afectivas en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Resistencia a la violencia desde la educación

Diversas formas de violencia que nos afectan en los ámbitos educativos institucionales y extra institucionales. Cómo reconocer esa violencia y cómo aprender a resistirla. Estrategias, herramientas y técnicas para resistir a la violencia. La espiritualidad para resistir la violencia interna.

Durante tres días a partir de mesas temáticas, talleres, exposiciones, intercambios y experiencias en la Sala de meditación del Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas, educadoras y educadores de distintos países de Latinoamérica y Europa nos reunimos bajo el lema “Espiritualidad y afectividad para un Aprendizaje Intencional”. En este VI Encuentro Internacional “Hacia una Educación Humanizadora” organizado por la Corriente Pedagógica Humanista Universalista (Copehu) las conclusiones fueron:

Nos queda la certeza de que sin una experiencia espiritual profunda no hay posibilidad de transformación social real. La espiritualidad y la afectividad son importantes para humanizar más en todos los espacios que están siendo destruidos por este sistema inhumano. La espiritualidad es inherente al ser humano, no importa la religión, la creencia elegida o adquirida, porque lo espiritual vibra. Desde ahí podemos transformarnos y transformar. La transformación profunda y esencial apunta hacia allí. Sin un proceso de desenvolvimiento espiritual es muy difícil realizar una transformación social, eso implica estudiar y trabajar internamente para ir hacia otros que quieran andar en esta senda del cambio esencial.

Damos nacimiento entonces, a partir de lo compartido en este Encuentro, a la sexta llave del Aprendizaje Intencional: “Aprendizaje y Espiritualidad”.

Entendemos que la propuesta del Paradigma del Aprendizaje Intencional surge desde una inspiración, y hoy esa inspiración ha prendido en otros. En ese sentido es sumamente valioso recuperar para nosotros y para transmitir a otros esas inspiraciones, llevar las inspiraciones al mundo, porque se generan cadenas que llegan mucho más allá de lo que uno imaginó cuando se puso en marcha.

Vinimos a este Encuentro profesores de religión, de matemática, de historia, de distintas disciplinas; esa aplicación de la vocación nos da los espacios para implementar lo que aquí hemos aprendido. Para poder brindarlo a las nuevas generaciones que son los que tanto lo necesitan en este momento. Esos jóvenes y niños que a veces son tildados de inquietos desde el sistema educativo establecido y erróneamente medicados para calmarse. Pero nosotros como educadoras y educadores también tenemos que cambiar en profundidad, para facilitarles las herramientas y ámbitos que necesitan, en este mundo tan convulsionado.

Destacamos de este Encuentro la diversidad personal y cultural, por los múltiples intereses, los modelos, las formas; porque vemos que lo importante es la particularidad de cada quien, aportando su diversidad. Porque resaltar lo humano es lo valioso, más allá de la particular creencia. Nos mantiene la perseverancia entre aquellos que compartimos este proyecto. Porque cuando perseveramos, puede tardar, pero si somos flexibles en la mirada, a veces pensamos que “con este no es” y suele ser al contrario. A veces ese que parece que no es, puede ser que de pronto pueda sacar todo y dar mucho en este proyecto hacia una Educación Humanizadora.

Nos vamos con la certeza de que tenemos mucho por estudiar, por aprender, además de lo experiencial y la práctica. Si no somos capaces de estudiar, para luego transmitir a otros, no lo vamos a poder llevar a la práctica. Tenemos que profundizar y trabajar mucho, porque sin Trabajo, sin estudio y sin fortalecer el conocimiento y el saber nos es más difícil contagiar. Entonces necesitamos profundizar cada vez más este fundamento teórico.

En nuestra acción educativa diaria estamos permanentemente en contacto con el modelo educativo instalado, de estandarización, competencia, mercado. Lo duro de eso es que no solo está instalado como ley, normativa, sino como sentido común. Tenemos que hacer todo nuestro esfuerzo, poner nuestra intención en cambiar ese sentido común. Y ahí es donde tenemos un tremendo trabajo, en desarmar ese sentido común instalado tan de la cabeza para arriba.

Haber estado sentados con esta diversidad nos enriqueció, aquí hay una evidencia maravillosa de lo que aspiramos a construir. El paisaje, el lugar, las montañas, lo que pasa acá, más allá de las actividades, este mirarse, este verse con otros, es un ejercicio maravilloso que uno debe mantener cuando llega a la vida cotidiana, ahí está la cosa dura, cuando nos insertamos en distintos ámbitos como lo político o lo institucional y son esos espacios tan violentos, donde luchamos con los incoherentes, con los que promueven la destrucción, donde están los gestores del antihumanismo. Cada día tenemos que hacer trabajo interno para enfrentarlo, entonces contar con estos Encuentros de intercambio es sumamente necesario para fortalecernos. Corrernos de ese egocentrismo que propone el sistema establecido y pensar en un “Ecocentrismo”, donde priman los ecosistemas y avanzamos en conjunto.

Es así que proponemos generar un espacio educativo latinoamericano, con referentes, con quienes estén en espacios de decisión e influencia, sumamente nutridos en lo intelectual y en lo emocional con la propuesta de la Copehu. Nos interpelamos también a construir la Copehu en cada lugar donde estamos, como sucedió este año pasado en distintas ciudades y espacios educativos.

Lo que nos une fundamentalmente -más allá de ser partícipes cada uno de un determinado movimiento o no- es que esta propuesta tiene que ver con el ser humano y con la espiritualidad. No nos sentimos solos, porque hay una gran fuerza universal que está gestándose por distintos lugares, con una fuerte intencionalidad, que a través de la espiritualidad vamos a poder transformar el mundo. Hay mucha gente en esto, no somos pocos los que estamos de este lado, de la coherencia y de las buenas acciones.

Nos sigue sorprendiendo Silo, seguimos aprendiendo de su enseñanza, sentimos que no es alguien de este tiempo, a veces un incomprendido, que siempre nos marca un camino. Reafirmamos también entonces que es el compromiso con la Luz lo que nos permite hablar de responsabilidad y dirección, como ha dicho el Maestro Silo. Desde ese emplazamiento podemos hacer cosas potentes. Si renovamos cada día el compromiso con esa Luz nos mantendremos direccionados en este camino.

Los momentos que compartimos, con tanta calidez, con tan inspiradores intercambios y con esas experiencias llenas de sentidos, nos da una gran esperanza del futuro que estamos construyendo. Sentimos que está lleno de sentido ese futuro con la Copehu, y esto se está poniendo muy interesante. Porque somos continuadores de aquellos seres humanos que vienen construyendo hace miles de años atrás. Desde el momento cuando el hombre conecta con el fuego afuera, se producen miles de cosas adentro también. Empieza una historia donde millones de seres humanos continúan, y somos continuadores, y ojala luego estén aquí nuestros hijos.

El propósito desde los inicios de la Copehu tiene que ver con poner en marcha los ámbitos, para la infinita evolución, para que el ser humano sepa que es posible despertar la Conciencia, es posible la transformación interna y social, eso nos renueva la fe en el ser humano y en nuestro destino. Que la Copehu resuene cada vez más en los corazones y en numerosos espacios educativos es un indicador de que vamos bien. Hay educadores de distintas latitudes que estamos en la dirección de una educación humanizadora, transformadora y liberadora, eso es muy esperanzador.

Sabemos que aún muchas personas desconocen este movimiento, podemos compartir con otras personas lo que estamos experimentando en estos encuentros. Nos vamos felices y con mucha afectividad para poder compartir. La palabra es entonces “agradecimiento”. A todos y cada uno, por permitirnos confluir, integrar y conectar.

En estos encuentros renovamos la fe en nuestra Misión humanizadora, somos continuadores, eso es extraordinario, somos constructores y tenemos mucho por hacer. Se vendrá entonces el 2019, un año especial porque se cumplen los 50 años del surgimiento del siloísmo ¡Aquí estaremos una vez más!

Corriente Pedagógica Humanista Universalista – 14 de enero de 2018, Parque de Estudio y Reflexión Punta de Vacas


Nota en Prensa


“Espiritualidad y Afectividad para un Aprendizaje Intencional”




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